WPC  2BBJ7|{ 3'3'Estndar6&&ein wittgensteiniana wittgensteiniano6&EstndarII.PS)LAURENTI.PRSo\  #x  @U X@# dddd X` hp x (#%'0*,.8135@8:   Se lleva en la sangre: la sinraz;n de la Izquierda Aberchale  por Lorenzo Pe9a`"#Hă   yFdddy*==Њ # p.7݊#* * * : : )a )a J ddx !: ddxN J    " d> '-# \  P6G;0 P# ÚRoja  SG #d4 PNU 'P#  l f<http://www.eroj.org> Ĭ   `- "s<eroj@eroj.org> )a : :  *# o\  PCXP# v  *  s v Se lleva en la sangre: la sinraz;n de la  rO  ,ԚÚIzquierdaAberchale/ O  kD ԍDedico este panfleto a la memoria de dos vascos insignes, dos personalidades descollantes de la cultura espa9ola contempornea: Miguel de Unamuno y Dolores Ibarruri. Ideal comCn de ambos, para expresarlo con palabras de Dolores: `una Espa9a espa9ola'./  X "por Lorenzo Pe9a *  X *  0." Introducci;n Este panfleto es una denuncia de los cr1menes de la organizaci;n terrorista ETA contra el pueblo espa9ol; pero es, ante todo, una denuncia de la ideolog1a etnicista del nacionalismo vasco, tronco del cual ETA no es sino una rama nunca desgajada. Es tambi)n un desenmascaramiento del actual r)gimen pol1tico espa9ol cuyas carencias y cuyos falsos oropeles son la coartada para que ETA se presente como luchadora de una causa justa. Sin embargo, el panfleto no se limita a criticar y denunciar, sino que rompe el hielo proponiendo soluciones de transacci;n en el conflicto vasco, en beneficio de los pobres, de las masas, de la clase baja.  X  1." Vivimos en un estado de derecho?  Xc Frente a la tesis de los medios de comunicaci;n del establishment de que hoy s;lo amenazan o cercenan nuestra libertad los grupos terroristas "y concretamente ETA (`Euscadi eta Ascatasuna', o sea `Vasconia y Libertad')", hay que recordar que eso no es as1 en absoluto. No vivimos en un estado de derecho! Precisamente ah1 est la fuerza de los terroristas: en que, por cruel y repugnante que sea su acci;n, por deplorables que sean igualmente sus objetivos y sus m)todos "tan inspirados en un ciego fanatismo los unos como sanguinarios los otros", ellos poseen la fuerza moral que les otorga la injusticia del sistema pol1tico que combaten (pero al que indirectamente se unen como veremos despu)s). Recordar), entre las mil restricciones a la libertad que padecen hoy los habitantes de Espa9a (sin mencionar las aCn ms drsticas de que son v1ctimas quienes no posean la ciudadan1a de un estado miembro de la Uni;n Europea):T)=o.o.o.Ԍ (1) la falta de libertad de asociaci;n (la constituci;n vigente s;lo otorga un limitado derecho "que no libertad" de asociaci;n, y la vigente Ley de asociaciones, la franquista de 1964, prohibe la existencia de las que tengan ideas o denominaciones incompatibles  X con los principios del r)gimen pol1tico imperante); kD4 ԍV. El derecho a asociarse en el ordenamiento jur1dico espa9ol : . Una raz;n por la cual suele pasar desapercibida y desconocerse o subestimarse la prohibici;n que hay en Espa9a de constituir asociaciones pol1ticamente incorrectas es la legalizaci;n de una amplia gama de partidos pol1ticos. Pero es que justamente los partidos pol1ticos estn exceptuados del alcance de la vigente ley franquista de asociaciones, habiendo para ellos una normativa especialmente tuitiva y favorecedora, gracias a la cual, en cuanto obtienen alguna presencia electoral, reciben subvenciones y prebendas y se incorporan al tinglado de los engranajes monrquicooligrquicos.#  (2) miles de restricciones a la libertad de palabra impuestas por el vigente C;digo Penal (el de 1995) por la v1a de la criminalizaci;n de much1simas expresiones de pensamiento que caen bajo las inculpaciones de calumnia, injuria, provocaci;n a la comisi;n de delitos o divulgaci;n de secretos (as1 p.ej. los empleados de un patr;n quedan de por  X vida vinculados a no decir a nadie una palabra comprometedora sobre su vida y obra). kD ԍEn verdad el vigente C;digo Penal puede hacer que a uno lo encarcelen por decir que Fernando VII fue un verdugo.# Que no estamos en un estado de derecho pru)banlo:  " el que "por los enchufes y el clientelismo" se pisoteen los principios de capacidad y m)rito para la provisi;n de puestos en el empleo pCblico (no hablemos ya de las arbitrariedades de los empleadores privados a quienes la ley les permite casi todo, incluso contratar o no contratar segCn les venga en gana!);#  " la frecuencia del cohecho, de las ddivas, la cual hace conjeturar a muchos "acudiendo a una extrapolaci;n inductiva acaso err;nea pero desde luego no gratuita" que s;lo por excepci;n se otorga justamente una concesi;n, una obra pCblica o una licencia urban1stica; #  " la impune vulneraci;n de los derechos sociales positivos "como el de trabajar y el de tener una morada", nominalmente consagrados en la constituci;n de 1978 pero a los cuales se ha rehusado amparo constitucional y, por ende, exigibilidad;#  " que no se respete ni el derecho a vivir, sino que unas 6 mil personas humanas sean cada a9o matadas por el autom;vil, al cual las autoridades legislativas, gubernativas y judiciales otorgan patente de corso (as1 quedan siempre impunes los asesinatos perpetrados al volante) y al que fomentan con abultad1simas subvenciones y prebendas de todo tipo, directas e indirectas, en desmedro del transporte pCblico y del pobre y sufrido peat;n, machacado, acorralado, acribillado, vejado y amedrentado;#  " la frecuente impunidad de los grandes mafiosos, habi)ndose convertido Espa9a en un  X santuario de la delincuencia organizada;! kD% ԍV. mi art1culo La dictadura de la mafia . #  " la ampl1sima impunidad de las palizas y a menudo aun de los asesinatos perpetrados por los cabezas rapados cuyas asociaciones estn consentidas y cuyas actuaciones pCblicas se  X toleran;^ kD0* ԍV. mi art1culo Miguel SnchezMazas Ferlosio defensor de los derechos de los inmigrantes ilegales de color , # o.--Ԍ " la injusticia fiscal que viene dada ya por las disposiciones legislativas vigentes (que conculcan el precepto constitucional de justicia tributaria) pero aCn ms por la connivencia de las oficinas recaudatorias con el fraude (recordarn algunos c;mo, al llegar el PP al gobierno central, destap; una il1cita condonaci;n de cientos de miles de millones de , y c;mo luego se ech; tierra encima);#  " que no se respeten ni siquiera las obligaciones legales en materia de derechos de usuarios y  X consumidores, o de moradores pac1ficos, kDe ԍCuntas actividades nocivas, molestas e insalubres, te;ricamente prohibidas, vienen consentidas por las autoridades (porque sirven de lucro a uno u otro sector adinerado), en detrimento del escaso solaz que le queda a alguien de clase baja, al que se rehCsa as1 aun el derecho a gozar de un poco de paz y tranquilidad en su Cnico reducto: su modesta morada! de su derecho al descanso y a la intimidad;L kD ԍHabr1a que saber qui)n mata a ms gente, si ETA o el servicio de la aviaci;n civil. Cientos de miles de habitantes de la provincia de Madrid ven su 1ntima existencia diaria brutalmente amenazada por los ruidos a)reos. Para aquel cuya vida es un infierno a causa de ese ensordecedor estruendo que no le permite dormir (y que resulta del incumplimiento sistemtico de la normativa vigente, que se queda en papel mojado), para aquel que se ve as1 llevado al suicidio por culpa de los ruidos, es poco consuelo saber que, en teor1a, tiene la posibilidad de mudarse, al paso que las v1ctimas del terrorismo no han gozado de opci;n alguna. El inabordable precio de las viviendas lo hace quim)rico.#  " el retroceso de la legislaci;n social, la p)rdida de la seguridad del empleo, los baj1simos sueldos, los p)simos y desatendidos servicios pCblicos, verdaderamente tercermundistas (todo lo cual "como es obvio" implica una transgresi;n de los principios constitucionales y de tratados internacionales suscritos por Espa9a; y en no pocos casos implica una sistemtica inaplicaci;n de la legislaci;n ordinaria "so pretexto de que no ha de imponerse coercitivamente sino por v1a de educaci;n, cuando en realidad ni se efectCa tal educaci;n  ni en otros aspectos se revelan tan comprensivas e indulgentes las autoridades).# No me digan que todo eso no viene a cuento! Viene perfectamente a cuento porque los terroristas alegan que quien no est con ellos est con un estado de cosas injusto. Y eso no es verdad. Como no lo es tampoco "segCn nos quieren hacer creer los turiferarios del desorden establecido" que la Cnica amenaza a nuestra vida, a nuestro bienestar, a nuestra seguridad o a nuestra libertad venga del terrorismo. Que no es as1 lo demuestra el incompleto elenco que precede. Al rev)s, para la inmensa mayor1a de los espa9oles la amenaza de ser v1ctimas de atentados de ETA es millones de veces menos probable que la de ser v1ctimas de alguno de esos desmanes o v1as de hecho fomentados o consentidos desde el poder y que provocan zozobra, angustia, desaz;n, intranquilidad, malestar y rabia "esa rabia que ha llevado a una tercera parte de los espa9oles con derecho a voto a abstenerse o a votar blanco o nulo en las Cltimas elecciones generales. `Sea!', se me replicar, `mas al menos las autoridades establecidas son leg1timas porque estn investidas de representaci;n democrtica'. Es as1? Sin duda desde diciembre de 1978 tenemos una constituci;n que regula un cierto tipo de elecciones con un margen de libertad (mucho ms restringido de lo que suele reconocerse, segCn en parte se deduce de la falta de amplias libertades de asociaci;n y de expresi;n a que he aludido ms arriba). Mas es reducid1sima la legitimidad democrtica, por varias razones:  1." Del poder de promulgar (o no promulgar) las leyes y de expedir (o no expedir) los decretos est investida la mxima magistratura, no elegida, la cual es tambi)n quien,". o.-- nombra "con consentimiento de la cmara baja" al jefe del gobierno; una vez  X nombrado, )ste es casi inamovible por el parlamento. kDb ԍV. mi art1culo Rey reinando, con el mazo dando : .#  2." El vigente sistema bicameral impedir1a que se impusiera la voluntad mayoritaria si )sta consiguiera ser de signo favorable a un cambio; tal cambio quedar1a bloqueado por un senado que encarna todo lo ms retardatario y anquilosado en la sociedad espa9ola, los poderes fcticos del caciquismo localista y particularista, los reinos de taifas auton;micos.#  3." Viene desfigurada la representaci;n democrtica por el vigente sistema electoral de listas cerradas (partitocracia) y de circunscripciones provinciales "con, por a9adidura, sobrerrepresentaci;n de las provincias de escasa poblaci;n"; s;lo se deja optar al elector por lo que juzgue el mal menor de entre las alternativas que le ofrece la clase  X pol1tica.K  ? kD ԍComo en otra )poca, nuestros poderosos, sin recato, exhiben el insultante lujo, la opulencia, el derroche y el despilfarro en que viven la oligarqu1a y la clase pol1tica: las francachelas en la Costa del Sol y en Mallorca, los yates, las regatas, los bailes, las cenas, las cacer1as.K#  4." El parlamento est en gran parte despojado de su misi;n legislativa porque: 1) el sistema de la partitocracia (junta de portavoces) ni siquiera otorga libertad de palabra en la cmara a un diputado; y 2) buena parte del poder legislativo viene transferida al Gobierno siempre que obtenga la sanci;n regia (abuso del decretoley).# S) que muchos de esos defectos "igual que muchos otros que cabr1a a9adir y que contribuyen a relativizar al extremo la pretensi;n democrtica del sistema" no son exclusivos del r)gimen pol1tico espa9ol; segCn en qu) pa1ses "de esos que se vanaglorian de su sistema democrtico" unos se dan ms, otros menos. Lo malo de Espa9a es que aqu1 se dan todos en un alt1simo grado. Nuestro actual r)gimen pol1tico es una oligarqu1a caciquista igual que la anterior restauraci;n borb;nica (18741931), y segCn los t)rminos de la oportuna y argumentada denuncia de Joaqu1n Costa. La diferencia estriba en que hoy son otras las modalidades del ejercicio de ese poder oligrquico, que se centran en el oligopolio de la clase pol1tica a trav)s del sistema de la partitocracia (una partitocracia que se enriquece por muchos medios, legales e ilegales), junto con los nuevos reinos de taifas o comunidades aut;nomas  y "en no menor medida" la tupida red de entidades irresponsablemente auton;micas, desde Universidades hasta municipios pasando por mil y un organismos cada vez menos sometidos al control del gobierno y de la opini;n pCblica. El cacicazgo se ejerce hoy, ms que por la presi;n de un ricach;n local, por la trama del clientelaje, los enchufes y valimientos. No hay ya, como a comienzos del siglo XX, elecciones por distrito; pero no por ello las que hay son ms democrticas. El escrutinio se sigue haciendo localmente y de hecho sigue votndose a menudo en virtud de las fidelidades compradas y esmeradamente controladas. Mas aun as1, podr1a uno hacer la vista gorda ante esas imperfecciones pensando que el sistema "mejorable como todo lo humano" ha sido la inevitable soluci;n de compromiso que nos ha permitido vivir en relativa paz y armon1a y ha sido por eso querido por los espa9oles. Algo de eso hay "y por ello (aunque, ms que nada, porque somos gente de orden y de paz) la mayor1a de los espa9oles somos respetuosos del ordenamiento jur1dico, ajustamos& o.-- nuestra conducta al imperativo legal y, acatando el sistema, nos agarramos a los poquitos resquicios de libertad que hay en )l. Mas no se pueden ignorar los problemas de legitimidad de origen. Hasta diciembre de 1978 el Cnico orden legal digno de ese nombre era el de la II RepCblica espa9ola, cuya constituci;n nunca hab1a derogado nadie con capacidad legal para hacerlo. En diciembre de 1978 unas Cortes que ni siquiera ostentaban el t1tulo de constituyentes ofrecieron al pa1s ()stas son lentejas, las tomas o las dejas) la alternativa de decir `s1' al nuevo sistema o decirle `no' y seguir con el heredado del franquismo. S;lo un 58,9% de los espa9oles  X4 con derecho al voto dijeron `s1'.@ 4 kD ԍLa Constituci;n fue aprobada por el 58,9% de los espa9oles con derecho a voto y sancionada por el Rey el d1a de los Inocentes de 1978. El porcentaje de abstenci;n fue del 32,9% en toda Espa9a, y en Vizcaya del 57,6% (en Vascongadas fue del 51,2%; en Navarra del 33,4%).@ Qui)n propon1a el texto de la norma suprema? Un ensamblaje de dos cmaras; una de ellas el senado con un quinto regio (gentilhombres de palacio, financieros, magnates de la situaci;n); y aun la otra de problemtica representatividad democrtica (tanto porque ya se hab1a impuesto el sistema partitocrtico de listas cerradas cuanto por las circunstancias particulares de las elecciones de la primavera de 1977). Era la primera vez en nuestra historia en que se aprobaba as1 una nueva constituci;n; hasta entonces "salvo la constituci;n de Bayona de julio de 1808 (impuesta por Napole;n) y el Estatuto Real de 1834" todas las constituciones hab1an sido obra de asambleas constituyentes cuyos diputados hab1an sido elegidos por el pueblo con el mandato de elaborar el c;digo fundamental de los espa9oles, y con libertad para alterar la situaci;n pol1tica preexistente. Con tales or1genes, son sumamente cuestionables las credenciales del actual sistema pol1tico. Pero desde luego lo esencial no estriba ni siquiera en todo eso. La legitimidad bsica de un poder pol1tico no consiste principalmente en si se ha establecido cumpliendo los requisitos procedimentales vigentes "buenos o malos, todos los cuales sern relativizados por la posteridad", sino en si implanta la justicia o no, y en qu) medida. Y en ese sentido es sumamente negativo el balance del actual sistema pol1tico espa9ol. Donde prevalece tal estado de cosas, los terroristas lo tienen fcil para hacer pasar su mensaje criminal; no, desde luego, entre la gran masa de la poblaci;n, mas s1 entre una minor1a enfervorizada por sus falsos ideales y sus cantos de sirena.    e !      ك  XN  2." Del atentado terrorista clsico al coche bomba Imponer restricciones a la libertad y a los derechos de los particulares no es patrimonio privativo del poder. Tambi)n se puede hacer desde una oposici;n armada. En el pasado eso fue poco frecuente. Las fuerzas revolucionarias insurgentes no solieron recurrir a actos de violencia atentatorios contra la libertad o la vida de los particulares. Ni siquiera lo hicieron a menudo aquellas organizaciones cuya nobleza de sentimientos era digna de mejor elecci;n de medios de lucha, como los grupos anarquistas de fines del siglo XIX, los cuales acudieron ciertamente al atentado (individual) contra altos dignatarios del sistema burgu)s mas no a la colocaci;n de& o.-- bombas en la calle contra los propios obreros ni a las represalias contra personas que  X simplemente discreparan de sus puntos de vista.  kDb ԍTal vez ya saliera de ese molde la bomba lanzada por el anarquista Auguste Vaillant en la cmara de diputados francesa el 9 de diciembre de 1893. S;lo caus; heridas leves. Se ha dicho que Vaillant estaba manipulado por el polic1a  kD Puyrabaud, para conseguir que el parlamento aprobara las lois sc)l)rates, que restring1an las libertades de asociaci;n y de palabra. Vaillant fue ejecutado al a9o siguiente. Hubo otros atentados as1, p.ej uno en el Caf) Terminus de la estaci;n de San Lzaro en Par1s. Sin embargo, de esos actos espordicos de un pu9ado de anarquistas aCn hay una buena distancia hasta matar a un concejal de pueblo o colocar un coche bomba en la calle. Es clsico el dilema en el que se debat1an aquellos anarcoterroristas de anta9o: el de las v1ctimas inocentes. Al disparar contra un soberano o un potentado pod1an herir o matar a personas inocentes o, en todo caso, much1simo menos culpables de los males que aquejaban al pueblo. En ese dilema, unos juzgaron que estaba prohibido el atentado que comportara tal peligro, mientras que otros lo asumieron siempre que estuviera claramente delimitado y fuera excepcional e inevitable. No cayeron esos anarcoterroristas en la tesis de los `da9os colaterales' de la NATO que autoriza a causar cualesquiera sufrimientos a la poblaci;n civil y pac1fica en aras de alcanzar a toda costa la supremac1a militar. Los anarcoterroristas de anta9o pensaban que a los de arriba poco les importa si los de abajo viven o mueren; de suerte que mal iban ellos a querer presionar al gobierno causando dolor, miseria y derramamiento de sangre a los ya sufridos ciudadanos de a pie. No se encuentra, pues, la colocaci;n de explosivos contra las masas en el arsenal hist;rico de las organizaciones revolucionarias, ni siquiera de las de signo anarquista o similar. En la historia del movimiento anticapitalista ha habido muchas cosas, muchas cosas buenas y honrosas, algunas malas, bastantes errores; mas no ha habido cochesbomba contra la poblaci;n en las calles ni tiro en la nuca contra alguien por escribir ciertos art1culos de opini;n. No fueron los revolucionarios de signo proletario, marxista, comunista o anarquista quienes acudieron a tales modos de lucha. No! Cuando se hablaba de terrorismo "repudiado en general por casi todos los revolucionarios salvo algunas tendencias anarquistas", se trataba del atentado contra magnates, altos dignatarios, tales como jefes de estado o a lo sumo algunos  X oligarcas riqu1simos. x kD" ԍEn 1908 en Georgia una peque9a minor1a de activistas obreros, bajo influencia anarquista, acudi; al terror econ;mico : acciones violentas contra algunos patronos particularmente ricos e intransigentes para forzar a la clase capitalista a hacer concesiones econ;micas a la masa obrera. Stalin (v)ase El terror econ;mico y el movimiento obrero ,  kD/ publicada sin firma el 30031908 en el N 25 de Gudok, trad. espa9ola t. 2 de las Obras de Ed. V.O., 1984, pp. 1169) dice que el terror econ;mico quita a los obreros el deseo de unirse y luchar por iniciativa propia y que no es propio de los obreros asustar a la burgues1a con unos cuantos atentados desde las encrucijadas; que eso es cosa de unos cuantos terroristas; que el movimiento obrero rechaza el terror econ;mico y condena los incendios u homicidios; s;lo condenando tales m)todos se entra en la senda del genuino movimiento obrero. Con el posible precedente de acciones cruentas cometidas a fines del siglo XIX por los nacionalista irlandeses (el viejo IRA), el modo de lucha  consistente en la colocaci;n de cochesbomba en la v1a pCblica y acciones similares tuvo escasa prctica hasta la II guerra mundial. No entra en los l1mites de este panfleto indagar en qu) medida se acerquen al  X terrorismo "segCn hoy lo entendemos" algunas acciones de sabotaje del maquis en la II guerra mundial "aunque parece sumamente dudosa la asimilaci;n ni siquiera remota. S1 acudieron al terrorismo, en la segunda mitad de los a9os 1940, los sionistas en Palestina para luchar contra la poblaci;n, mayoritariamente rabe, y presionar a sus socios, los o.-- imperialistas ingleses, a que les traspasaran el poder "como as1 hicieron en 1948. Ah1 empez; el uso de la tctica del atentado en masa. Luego la us; el FLN en Argelia contra el sector de la poblaci;n que apoyaba la continuada dominaci;n del colonialismo franc)s, o sea la formada por los colonos franceses.  X La organizaci;n creada despu)s por los colonialistas, la OAS (Organisation de l'arm)e secr/te), imit; al FLN y volc; su terror contra la poblaci;n rabe. Felizmente no se extendi; mucho por entonces el recurso a un medio de lucha tan condenable. No hay nada de eso en la revoluci;n vietnamita, ni en la china, ni en la cubana, ni en la lucha del Che Guevara, ni en las revoluciones anticolonialistas en el Congo, Angola y otros pa1ses. Ms tarde, mucho ms tarde, en ocasiones el CNA de Surfrica puede haber golpeado lo que se llamaron `blancos blandos' (y blancos); mas de hecho esa tctica encontr; fuerte resistencia dentro de la propia organizaci;n y fue desechada. As1 pues, han sido m)todos de lucha nuevos el atentado terrorista contra personas civiles que no fueran altos dignatarios o magnates, y todav1a ms el cochebomba destinado a causar estragos de manera indiscriminada; formas de lucha s;lo comparables al bombardeo a)reo de poblaciones civiles, un m)todo b)lico inusitado en la I guerra mundial "e impl1citamente prohibido por una de las convenciones de La Haya de 1907" pero inaugurado por la aviaci;n hitlerianofranquista durante la guerra de Espa9a, y luego brutalmente practicado por Alemania, Inglaterra y los EE.UU (recientemente contra el pueblo yugoslavo, y "todav1a en el  X momento de escribirse este panfleto" contra el pueblo Iraqu1). 4 kD ԍQue la reaccionaria oligarqu1a borb;nica en el poder no defiende ninguna idea ni actitud humanitaria lo prueba que no se desolidarice de las casi diarias salvajadas en que consisten los escalofiantes bombardeos yanquibritnicos contra el pueblo iraqu1, en los cuales la devastadora aviaci;n imperialista asola las ciudades y los pueblos, mata y tulle a mansalva, arroja bombas de racimo y de fragmentaci;n, as1 como tambi)n de granito y de uranio vaciado, destruye casas, fbricas, estaciones ferroviarias, puentes, escuelas, hospitales, templos y edificios hist;ricos, causando much1simas heridas, dolor, angustia, sufrimiento a las poblaciones civiles para presionarlas a sublevarse contra su gobierno. Qu) es eso sino terrorismo en una escala much1simo mayor y con medios infinitamente ms potentes al servicio de una pol1tica brutal e implacable de dominaci;n global? Nuestra clase rectora, sin embargo, est ufana y orgullosa de ser la aliada de esos impvidos masacradores. Todas las fuerzas borb;nicas se hallan s;lidamente ancladas en el campo occidental, en la NATO y la Uni;n Europea, igual "por lo dems" que los nacionalistas vascos del PNV. Todos ellos son c;mplices del martirio de los pueblos iraqu1 y yugoslavo. Por otro lado ETA es, en dimensiones modestas (al alcance de sus posibilidades), )mula y disc1pula de esos m)todos y de esta estrategia del terrorismo imperialista. Si en tantas cosas, y felizmente, la humanidad ha caminado y sigue caminando hacia una mejora no s;lo t)cnicoproductiva sino tambi)n moral, en eso hemos retrocedido. La guerra a)rea es la ms cruel y despiadada victimizaci;n de la poblaci;n civil inocente. El terrorismo indiscriminado es igual "aunque, claro est, infinitamente ms limitado en su capacidad de  X hacer da9o (uno solo de los aviones norteamericanos en uno solo de sus raids contra la poblaci;n pobre y desarmada de una ciudad iraqu1 mata, tulle y lisia ms que la ETA en toda su malhadada historia). Dos son las causas de ese cambio para mal. Una es sencillamente que se ha calculado ms astutamente. Los terroristas de anta9o pensaban "segCn queda dicho ms arriba" que a los poderosos no se les da un ardite en que los pobres, los gobernados, est)n bien o mal, sufran o gocen; por lo cual nada se perjudicar1a al poder existente golpeando a sus sCbditos. Ese clculo era err;neo. En realidad cualquier gobierno, bueno o malo, leg1timo o usurpador, tiene por misi;n velar por el orden pCblico y, siquiera en una medida reducida, por el bien comCn. Tiene esa misi;n que asume al tomar el poder. AsCmela porque, al ascender al0" o.-- poder, contrae un pacto pol1tico, expl1cito o impl1cito, con los gobernados, a los que brinda su protecci;n a cambio de que se sometan. De ah1 que cuanto resquebraje esas credenciales redunda en da9o para el poder. No es, pues, irracional la pretensi;n de los terroristas de da9ar el cr)dito del poder existente atentando contra la vida, la integridad y los bienes de sus sCbditos, indiscriminadamente. Es un m)todo demon1aco y criminal, mas no irracional. La segunda raz;n que ha llevado a esa lamentable evoluci;n es que, desde luego, se ha incrementado considerablemente la medida en que los gobiernos existentes se han visto forzados a asumir la tarea de velar por el bien comCn. En la monarqu1a absoluta, aunque los reyes reconocieran ocasionalmente esa tarea, en general no ya sus actos sino a menudo sus palabras revelaban que estaban convencidos de lo opuesto, a saber: de que no estaban ellos al servicio de sus vasallos sino al rev)s, de suerte que empu9ar el cetro era un privilegio cuyo disfrute no ten1a por qu) implicar obligaci;n alguna hacia los sCbditos. Eso cambi; gracias a la revoluci;n francesa. Primero en palabras. Luego, poco a poco "y aunque mucho menos en los hechos que en las palabras", tambi)n en los hechos (principalmente por miedo al contagio de la revoluci;n bolchevique de Rusia). Hoy cualquier gobierno tiene que asumir en teor1a esa tarea de velar por el bien comCn; y algo tiene que cumplir. Cuanto ms dice asumirla y cuanto ms se vea forzado a cumplirla en parte, ms vulnerable ser al ataque terrorista contra la poblaci;n. Por Cltimo, la l;gica terrorista a9ade una consideraci;n ms: adems de que el gobierno queda perjudicado ante la opini;n del pueblo por la proliferaci;n de acciones terroristas que victimizan a ese mismo pueblo, adems de eso "que ya ser1a un tanto y un motivo para acudir a esa tctica demon1aca" est el hecho de que, desde luego, cualquier sistema pol1tico "pero ms uno que tiene pretensiones democrticas" puede venir afectado por las reacciones de los de abajo. Los terroristas se dicen "y no sin raz;n" que los de abajo pueden siempre hacer algo que no hacen, algo que, si hicieran, dificultar1a la actuaci;n del gobierno. En resumen, desde su ;ptica todos somos responsables de que no prospere su causa, sea por acci;n, sea por omisi;n.    e@ !      ك  X  3." La causa nacional vasca La visi;n del nacionalismo vasco es que Euscal Herr1a es una naci;n )tnicamente diversa dominada y oprimida desde hace milenios por un pueblo extranjero, los espa9oles "dejando de lado una peque9a parte septentrional, ocupada y sojuzgada por otra etnia, Francia. El dominador se ha adue9ado del territorio vasco y lo ha subyugado imponi)ndole un flujo migratorio y as1 hasta la propia lengua de la potencia dominadora y su cultura, arrinconando a la lengua nacional, el eusquera o vasco. Un pueblo v1ctima de esa dominaci;n fornea tiene un derecho irrenunciable e imprescriptible a su identidad y su independencia, derecho que no puede perderse porque 60 ; 70 generaciones sucesivas de vascos hayan hecho dejaci;n del mismo; es un derecho que comporta arrojar al ocupante "posiblemente tambi)n a los descendientes de las masas de inmigrantes que, gracias a )l, vinieron a instalarse en el territorio sin permiso de sus leg1timos due9os", castigando a los colaboradores internos y golpeando tambi)n a civiles de la naci;n dominadora que, de un modo u otro, faciliten "por acci;n u omisi;n" que su pa1s persista en la dominaci;n del pueblo vasco.+ o.--ԌVerdad es que la materna lengua nacional, el vasco, s;lo es hablada por una minor1a de la poblaci;n; mas eso es producto de milenios de desnacionalizaci;n forzada desde el poder de la raza dominadora. Esa visi;n est tan divorciada de la realidad que indudablemente quienes se aferran a ella se colocan en un plano en el que se hace dif1cil la argumentaci;n racional. Y sin duda puede eso ser un factor causal que lleve a una actitud pasional ciega, y de ah1 al fanatismo, y de ah1 a la intolerancia y aun a la crueldad contra el discrepante. En general, nadie tiene un criterio exacto de qu) sea una naci;n. Podemos tomar como  X4 una buena aproximaci;n la definici;n de Stalin en 1913,^4 kD ԍV. el escrito de Stalin El marxismo y la cuesti;n nacional : ; y mi comentario a ese opCsculo: . que me permito parafrasear as1: una naci;n es una gran masa de seres humanos unida "y, a la vez, diferenciada de los seres humanos circundantes" por el territorio, la lengua, la mentalidad, la tradici;n, la historia, la econom1a; con la salvedad de que es una masa difusa y que varias de tales masas difusas pueden superponerse parcialmente; con la salvedad tambi)n de que esos diversos factores de uni;n "y de desuni;n respecto de los seres humanos circunvecinos" tienen una relevancia desigual y cambiante, y que en unos casos prevalecer ms uno de ellos, en otros casos otro. Yendo ms all de esas precisiones "que de alguna manera se hallan en el referido texto de Stalin", podemos se9alar otro elemento ms que contribuye a hacer difusa esa demarcaci;n: que, en la vecindad o cercan1a de dos poblaciones humanas, puede suceder que haya una diferenciaci;n entre ellas por alguno de esos factores pero en un grado mayor o menor. Eso es particularmente relevante en lo que respecta a la lengua: no hay ninguna frontera n1tida que permita decir cient1ficamente que dos hablas son la misma lengua o no, de manera absoluta. En la realidad hay grados de mutua comprensibilidad y aprendibilidad, patrones de semejanza y desemejanza, y)ndose desde la total falta de similitud pertinente (entre el chino y el espa9ol) hasta las diferencias que s;lo afectan a un deje o a lo usual de unas u otras palabras (diferencia )sta Cltima entre idiolectos por la cual cualesquiera dos hablantes difieren parcialmente en sus patrones lingG1sticos). Que se considere o no que el valenciano y el cataln son el mismo idioma; que se juzgue, yendo ms lejos, que son el mismo idioma el italiano y el espa9ol, a saber la lengua romance (bajo dos variedades o dos usos); todo eso es relativo, optativo, y en buena medida dependiente de criterios subjetivos y de preferencias valorativas. As1 los flamencos han decidido que lo que hablan es neerland)s, mientras que los boers decidieron que no lo era su propia lengua; son opciones motivadas por una imagen colectiva de la comunidad. Esa relatividad, ese carcter difuso de los bordes, esa gradualidad de las diferencias se da tambi)n en cualesquiera otros de esos rasgos: la unidad de mentalidad, de cultura, de tradici;n, de comunidad hist;rica, de vida econ;mica. La relatividad y la gradualidad en cuesti;n se refieren tanto a las diferenciaciones externas cuanto a las internas. O sea, tanto a las diferencias que separan a una comunidad humana de sus vecinos para formar una naci;n cuanto a la falta de diferenciaci;n interna de la comunidad.( o.--ԌSiendo la similitud lingG1stica el ms importante factor determinante de la unidad nacional, hay que recalcar lo relativo de tal similitud. Vistas desde fuera las lenguas romances son una misma lengua, la lengua neolatina. Dentro de esa unidad, hay grupos de idiomas particularmente cercanos, como los iberorromances, cuyas diferencias son escasas y de poca envergadura. Vistas desde fuera las lenguas quichuas forman un solo idioma. Visto desde fuera el vasco es tambi)n un idioma. Internamente cules diferencias son mayores, cules menores? Habr que determinar el grado de comprensibilidad y el de aprendibilidad. Pues bien, en el caso que nos ocupa nos encontramos con estos hechos. En primer lugar, la mayor1a de la poblaci;n de Vasconia habla todav1a hoy el castellano o espa9ol ms que el vasco en cualesquiera de sus variantes. ACn ms era as1 en el momento en que se instal; el r)gimen borb;nico de las autonom1as. El censo de 1970 muestra que viv1an en ese momento en las Provincias Vascongadas ms Navarra unos 2.300.000  X personas humanas.^  kDQ ԍTomo estos datos de las pgs 67 del libro: Robert P. Clark, The Basques: The Franco Years and Beyond. Reno (Nevada): University of Nevada Press, 1979. ISBN 0874170575. Clark (el autor citado en la nota anterior) estima que en el momento en que )l escribe su libro entre 450.000 y 600.000 habitantes de las cuatro provincias ten1an algCn nivel de dominio del vasco, ms all de poder decir o entender algunas frases sencillas. Cita datos de  X Pedro de Yr1zar segCn los cuales en Vizcaya el porcentaje era del 13%. kD ԍV. ibid, p. 150: en la comarca del Nervi;n en 1976 88% de los ni9os no hablan ni entienden el vasco. SegCn datos de Salustiano del Campo y de Pedro de Yr1zar, 19,4% de los habitantes de las tres provincias dec1an hablar eusquera; 5,8% escribirlo con soltura; 7,9% leerlo con dificultad; 26,6%  X entenderlo cuando se les habla (Separata del Bolet1n de la Real Sociedad Vascongada de  X Amigos del Pa1s, 29, 1/2/3 (1973), pp. 746).3e kD ԍIbid. pp. 14243 SegCn datos de 1977 (de Salustiano de Campo): entre los nacidos en Vascongadas no entienden nada del vasco 45,6%, y la poblaci;n total de la regi;n en un 54,3% no lo entiende nada. De los 2,3 millones de habitantes de la regi;n vasconavarra, menos de medio mill;n  X habla vasco.1 kDA ԍIbid. p. 144.1 De esos vascohablantes, segCn Salustiano del Campo (p. 144), s;lo 36,1% lo usa ms que el espa9ol al hablar. Esos datos habrn de actualizarse porque hoy los porcentajes no son iguales. Sin embargo, el uso del vasco sigue siendo minoritario; y eso despu)s de varios lustros de euscaldunizaci;n coercitiva, que conlleva una discriminaci;n coactiva contra quienes no posean un elevad1simo nivel de dominio del eusquera "aunque el conocimiento de tal idioma vaya a ser perfectamente inCtil en la prctica para las tareas encomendadas; discriminaci;n que llega hasta la perspectiva de estar uno condenado al paro de por vida sin ese dominio de la lengua  Xr vasca.^rS kDv( ԍOcasionalmente se han revelado casos de castigos corporales a ni9os escolarizados por usar el espa9ol. Mas siempre se ha echado tierra encima, porque ese tema, como casi todos en Espa9a, es tabC. Las artificiales imposiciones del gobierno aut;nomo nacionalista vasco no han logrado que hablen vasco la mayor1a de los vascos. Tal vez intensificando esa euscaldunizaci;n,! y o.-- criminalizando el nouso del vasco, o el uso del espa9ol, intensificando los incentivos al vasco y las sanciones por uso del espa9ol y manteniendo la pol1tica unos siglos ms se llegue al objetivo deseado. Lo dudo. Lo ms probable es que los trabajadores vascos se emancipen de esos tuteladores y de su celo discriminatorio, antes o despu)s. En segundo lugar, los hablantes del vasco no se entienden entre s1 en ese idioma, siendo mucho ms correcto decir que hay idiomas vascos, ramas del mismo tronco que se han alejado mucho entre s1. El Cnico idioma en el que se entienden es el espa9ol. En efecto, segCn  X Rodney Gallop (A Book of the Basques, University of Nevada Press, Reno (Nevada), 1970 [reedici;n de la edici;n original de 1930]), hay ocho dialectos totalmente diversos y en gran medida del todo ininteligibles entre s1. Se dividen en unos 25 subdialectos y, segCn Gallop, `La verdad es que el idioma var1a de una aldea a otra, de caser1o a caser1o y casi de un individuo  X{ a otro'.7{  kD ԍCit. ibid., p. 149.7 En tercer lugar no existe ninguna tradici;n pol1tica separada de la poblaci;n vasca. Ni ha habido en la historia (hasta la fundaci;n del singular nacionalismo racista de D. Sabino Arana Goiri a comienzos del siglo XX) ningCn intento de la poblaci;n vasca "ni siquiera de minor1as" de constituirse en una entidad pol1ticamente desgajada del resto de Espa9a. Para encontrar un hecho de independencia pol1tica vasca hay que remontarse al per1odo prerromano, har ms de 2 mil a9os. Se ha aducido un movimiento insurreccional vasco contra los reyes godos, que es bien real y que trajo en jaque el dominio de los invasores germnicos que subyugaron a Espa9a (y oprimieron brutalmente a la poblaci;n hispanorromana) desde el siglo V a la llegada de los rabes en 711; pero no creo que se haya dicho (menos probado) que esos levantamientos tuvieran el objetivo de constituir una entidad pol1tica vasca separada ni que fueran otra cosa que una manifestaci;n ms aguda de la rebeld1a de los espa9oles contra los sojuzgadores  X< germnicos.H <? kD, ԍVitoria fue construida por Leovigildo (56886) como baluarte contra los hispanorromanos y vascos sublevados en esa regi;n contra el yugo germnico. Cuando se produce el desembarco rabe en 711 el Cltimo rey godo, D. Rodrigo, estaba a la saz;n asediando la insurrecta Pamplona.H  X Sea como fuere, pasa el siglo VIII,I kD` ԍSi exceptuamos un levantamiento hacia el a9o 760 contra Fruela (o Froiln), cabecilla o reyezuelo de los levantiscos cntabroastures alzados a su vez contra la autoridad establecida en C;rdoba. Ese grupo alzado en armas contra el nuevo r)gimen musulmn parece estaba dirigido por remanentes de la aristocracia goda y en cualquier caso as1 se presentaron ellos y sus descendientes a lo largo de la `Reconquista'. El tal Fruela y su heredero Aurelio tuvieron que sofocar montones de insurrecciones en su propio terru9o, entre otras una sublevaci;n de los siervos o esclavos. La inmensa mayor1a de los hispanorromanos "o sea del pueblo espa9ol (a diferencia de la casta dominante germnica)" parece que dio la bienvenida a los rabes, en quienes vio liberadores.I pasa el IX, pasa el X, 8, pasa el XIX y sigue sin haber pretensi;n alguna de constituir un estado vasco separado, mientras que durante todo ese tiempo son vascos muchos espa9oles destacados en todos los mbitos de la vida. No existe memoria hist;rica colectiva vasca "ni siquiera difuminada o desva1da" de un tiempo, cercano o remoto, de existencia separada, porque no hay, salvo en la prehistoria, tal existencia separada. En cuarto lugar, la oligarqu1a borb;nica dominante en Espa9a es en buena medida vasca, o sea de la presunta naci;n, o raza , oprimida. Y desde luego nada similar ha sucedido nunca tratndose de una aspiraci;n independentista (con la excepci;n del secesionismo del Sur o.-- de EE.UU, Dixilandia , en la guerra civil norteamericana de 186065). Que la propia clase dominante est) formada en buena medida por individuos y familias de la zona presuntamente afectada por la alteridad nacional es una prueba contundente de que no se da una separaci;n de vida econ;mica, sino al rev)s una integraci;n total. En quinto lugar, no hay "claro est" ninguna separaci;n territorial de Vasconia respecto al resto de Espa9a. En sexto lugar, siendo muy dif1cil hablar con rigor de mentalidades, el hecho es que, al venir compartida una misma tradici;n por el pueblo vasco y el resto del pueblo espa9ol, se dan, palmariamente, una cultura y una idiosincrasia comunes, aunque "como siempre sucede en esas cosas" cambiante y en evoluci;n; se da para lo bueno y para lo malo (entre lo malo podemos citar las corridas de toros). En resumen, de los criterios usuales que permiten determinar la existencia de una naci;n propia y diversa, unos no se aplican en absoluto a este caso, y otros se aplican en exigua medida. No hay tal naci;n vasca diferenciada de la espa9ola. Hay, si se quiere, una regi;n con  X  alguna particularidad nacional, o "usando una palabra comod1n" una nacionalidad.    e !      ك  X  4." La concepci;n )tnica del nacionalismo vasco El fundador del nacionalismo vasco es Sabino Arana y Goiri, nacido en Bilbao el 26 de enero de 1865. De familia rica, de acendrada tradici;n requet)foralista. Tras la p)rdida de posibilidades de triunfo carlista y la muerte de su padre "D.  X Santiago de Arana y Ansotegui", Sabino lanz; el ideario nacionalista. kD" ԍSabino Arana es un hombre singular. A pesar de su racismo euscaldCn, en sus Cltimos momentos parece haber querido volver a sus or1genes familiares carlistasforalistas, en cierta manera. Dif1cil es explicar de otro modo que en sus Cltimos meses de vida (en 1903) Sabino Arana haya propuesto la creaci;n de un nuevo partido denominado la `Liga de Espa9olistas Vascos'! En 1899 env1a un incendiario telegrama de congratulaci;n al presidente norteamericano Theodor Roosevelt por  X{ haber tenido )xito en su agresi;n contra Espa9a; por ello fue encarcelado.{L kDx ԍTomo muchos de estos datos del ya citado libro de Robert P. Clark, The Basques: The Franco Years and Beyond. Para Sabino cada raza ha de regirse a s1 misma. Para )l lo que contaba era la sangre, la pureza racial, los 8 apellidos vascos. Sabino Arana lanza el grito de guerra Dios y ley vieja  que recoge la tradici;n cat;lica a ultranza y el rechazo absoluto del liberalismo. Lo esencial para )l es la fidelidad a la raza y las costumbres vascas, que han de mantenerse puras y ancladas en el pasado, sin contaminaci;n hispana. La independencia pol1tica es un instrumento al servicio de la pureza racial. Se ha dicho que la doctrina de Sabino Arana es un tradicionalismo teocrtico basado en la superioridad de lo religioso sobre lo pol1tico y en el retorno a las tradiciones cat;licas y rurales de Vizcaya. Siendo eso cierto, hay que recalcar que el meollo de su doctrina es el racismo. Su principal objetivo es salvaguardar la pureza de la raza en lo )tnico y la fidelidad en lo cultural. Para Sabino Arana la raza vasca es muy superior a las otras razas del pa1s con las cuales no hab1a de mezclarse. Era menester cerrar a cal y canto el territorio vasco a los& o.-- inmigrantes, consintiendo Cnicamente algunas residencias temporales, mas prohibiendo los  X matrimonios mixtos.k kDb ԍ`El mismo Arana neg; cualquier similitud de fondo con el regionalismo conservador catalanista coetneo (no digamos ya respecto del catalanismo liberal y de izquierdas). [8] no eran autonomistas como s1 lo eran los catalanistas. Adems, Arana quer1a evitar toda contaminaci;n espa9ola y denunciaba incluso la posibilidad de matrimonios mixtos o que los inmigrantes aprendiesen el eusquera ya que as1 la lengua perder1a su contenido cultural y racialmente vasco.' ngel  kD Bahamonde (Coord.), Historia de Espa9a, Siglo XX, 18751939, Madrid: Ctedra, 2000, p. 322. A su juicio, son despreciables los euscaldunes casados con hispanos por  X haberse `confundido con la raza ms vil de Europa'. kD~ ԍV. ngel Bahamonde (Coord.), Historia de Espa9a, Siglo XX, 18751939, Madrid: Ctedra, 2000, pp. 17980. SegCn lo se9ala acertadamente la obra mencionada en la nota anterior, Sabino Arana odia la ideolog1a socialista, idiliza la vieja sociedad rural vizca1na como igualitaria y laboriosa, vilipendia la industria como disolvente de esa tradici;n en Vizcaya, y estigmatiza al liberalismo,  X al capitalismo y a los obreros inmigrantes como destructores del pa1s. r kD ԍLa obra citada en la nota precedente apunta a una `capitalizaci;n [nacionalista] del miedo de las clases medias vascas frente a la movilizaci;n pol1tica y social de los trabajadores inmigrantes pr;ximos al Partido Socialista'. En esa l1nea se  kDm inscribir El Correo Vasco, `un peri;dico cat;lico, antiespa9olista e independentista'. (ibid).  XK El nacionalismo vasco aparece organizado ya en 1906.w KG  kDC ԍFue el padre capuchino Evangelista de Ibero  (Goicoechea Oroquieta) quien lanz; en 1906 un primer compendio  kD doctrinal, Ami Vasco, que insist1a en una afirmaci;n racista. V. ngel Bahamonde (Coord.), Historia de Espa9a, Siglo XX,  kD 18751939, Madrid: Ctedra, 2000, p. 323.w El PNV ser fundado en  X4 1920.4  kD ԍngel Bahamonde (Coord.), Historia de Espa9a, Siglo XX, 18751939, Madrid: Ctedra, 2000, p. 3234: `Los negocios de la guerra implicaron un fuerte desarrollo del capitalismo vasco. Por su parte, el nacionalismo [8] incrementaba su fuerza y presencia electoral. Logr; controlar la Diputaci;n de Vizcaya y obtuvo una representaci;n significativa en las Cortes espa9olas: en 1918 logr; 7 diputados sobre 20 parlamentarios [8] Ram;n de la Sota y Kizkitza (que dirig1a el diario  kD Euzkadi) lograron arrinconar a Luis Arana y los ortodoxos german;filos. Incluso cambiaron el nombre al partido, que pas;  kDl a denominarse Comuni;n Nacionalista Vasca. [8] Las juventudes de Vizcaya que controlaban el ;rgano Aberri (Patria) impulsaron una Asamblea el oto9o de 1920 que denunci; la l1nea conservadora de la direcci;n. Quer1an una mayor intransigencia y, dirigidos por El1as Gallastegui, celebraron una asamblea Nacional en San Sebastin donde se formaliz; la escisi;n. Los aberrianos  se unieron a continuaci;n con la fracci;n de Luis Arana y en julio de 1921 refundaron el Partido Nacionalista Vasco.' La simbolog1a la hab1a inventado Sabino Arana. Fue )ste quien, aparte de acu9ar el  X barbarismo `Euzkadi',   kD ԍLa letra `k' pas; a ser casi un emblema del nacionalismo, tal vez porque su odio a lo latino y a lo romano les hace pensar, equivocadamente, que as1 se distancian de lo que se parezca a la lengua de Cicer;n. Es hoy "entre gente ms o menos pagadera de tributo al nacionalismo" pol1ticamente incorrecto usar la `c' en vez de la `k'. se sac; de la manga, arbitrariamente "sin fundamento tradicional  X alguno", la icurri9a .  kDF" ԍA partir de los colores irlandeses (como si los primeros invasores forneos de Vasconia no hubieran sido los celtas  kD" har unos 25 siglos) y segCn el patr;n de la uni;n jack britnica, con un par de cruces, una de ellas la de San Andr)s  kD# tomada de la emblemtica borb;nicocarlista. V. ngel Bahamonde (Coord.), Historia de Espa9a, Siglo XX, 18751939, Madrid: Ctedra, 2000, p. 322. El nacionalismo vasco aterriz; en las Cortes constituyentes de 1931 como fuerza de extrema derecha, junto con el tronco monrquico del que proced1a. Mas luego se percat; de que la Cnica posibilidad de Estatuto vasco era con la RepCblica, lo cual explica que en 1936 no se  X  sumara a la sublevaci;n fascista sino que se mantuviera en el campo leal a la RepCblica. '  kD) ԍSin embargo, el 12 de octubre de 1938 (cuando acababa de tener lugar el Pacto de Munich en el cual Francia e Inglaterra otorgaron a Hitler su venia para descuartizar a la RepCblica Checoslovaca y adue9arse de la regi;n de los Sudetes de mayor1a german;fona) y cuando estaba desarrollndose la heroica batalla del Ebro "Cltima gran gesta de resistencia armada del pueblo espa9ol contra la sublevaci;n e intervenci;n fascistas (de Alemania e Italia)", un prohombre+o.-- del nacionalismo vasco, Lizaso (junto con un l1der nacionalista cataln) env1a al canciller britnico Lord Halifax un memorandum "firmado por Jos) Antonio Aguirre Presidente de Euzkadi  y por Llu1s Companys Presidente de Catalu9a " en el cual elogian la posici;n reci)n mantenida en Munich por el Primer Ministro ingl)s Chamberlain para `la aceptaci;n del principio de autodeterminaci;n' y piden que Inglaterra y Francia apoyen la independencia de las regiones  kDL catalana y vasca (ver ngel Bahamonde Magro & Javier Cervera Gil, As1 termin; la guerra de Espa9a, Madrid: Marcial  kD Pons, 1999; ver rese9a de Carmen Mart1nez Bruguera en Cuadernos Republicanos, N 41 [enero 2000], p. 126). Tratbase de propiciar una paz separada entre Franco y los l1deres secesionistas vascos y catalanes bajo el amparo anglofranc)s, para establecer algCn g)nero de protectorado en las dos regiones aludidas. Proyecto inviable pero que constitu1a una clara deserci;n de la causa republicana, nunca abrazada sin reservas por los secesionistas.     o.--Ԍ e !      ك  X  5." ETA movimiento revolucionario de liberaci;n nacional? Dejando de lado el papel titubeante del nacionalismo vasco en la guerra de Espa9a y su escasa beligerancia en la posguerra, llegamos al momento en que un grupo de j;venes independentistas vascos se emancipa de la tutela del PNV para formar ETA. Al parecer estas  X siglas empiezan a usarse en 1959, mas la tendencia la hab1an iniciado en Deuston! kD ԍCentro de estudios superiores regentado por La Compa91a de JesCs.n unos j;venes radicales que se desgajan del liderazgo del PNV al que juzgan timorato. En julio de 1961 ETA intenta llevar a cabo su primer sabotaje haciendo descarrilar un tren sin herir a nadie. La acci;n fracasa. Mucha agua ha corrido bajo los puentes desde entonces.  X+ Todav1a en 1971e"+ .  kD  ԍV. el citado libro de Robert P. Clark, The Basques, p. 165.e ETA trataba en sus atentados de no victimizar a viandantes ni infligir muertes o da9os innecesarios. En esa )poca no perpetraba ataques en masa asociados  X con el terrorismo indiscriminado (ibid, p. 166) y s;lo se reportaron 8 casos de ataques a individuos que no fueran agentes armados del gobierno. En los primeros tiempos ETA publica un peri;dico (clandestino, claro est) intitulado  X0 `Zutik', que saluda el comienzo de 1962 con un art1culo en el que se contiene este prrafo: La violencia es necesaria. Una violencia contagiosa, destructora, que apoye nuestra lucha, la buena  X lucha, la que nos han ense9ado los israelitas, los congole9os, los argelinos .#k  kDZ ԍDatos tomados del libro de Fernando Juregui & Pedro Vera, Cr;nica del antifranquismo (2), Barcelona: Editorial Argos  kD  Vergara S.A., 1984. Esos autores a9aden, refiri)ndose al mismo per1odo (o sea grosso modo la primera mitad de los sesenta): `La organizaci;n sigue declarndose antimarxista; "de hecho en alguna declaraci;n surgida de esta primera asamblea se identifican marxismo y fascismo.' Los israelitas  son los israel1es "o ms exactamente los sionistas que implantaron, por la fuerza y el terror, gracias al sost)n imperialista, el estado de Israel. Cae fuera de los l1mites de este panfleto seguir las peripecias de la asendereada vida pol1tica de esa organizaci;n, en parte todav1a rodeadas por la bruma del misterio en no pocos detalles. Una organizaci;n es una persona colectiva cuyos miembros y dirigentes pasan, pero que permanece colectivamente como sujeto de atribuibilidad de sus acciones colectivas, buenas o malas. Su haber, el cCmulo de sus m)ritos y dem)ritos, es, igual que el de una persona natural o f1sica (un individuo) algo en evoluci;n; pero tambi)n es algo acumulativo. Un individuo que tenga una trayectoria puede modificarla, mas no puede desprenderse de su pasado, del cCmulo de sus m)ritos y dem)ritos, de su historial. Exactamente igual pasa con una persona colectiva. Los nuevos dirigentes y los nuevos integrantes asumen la trayectoria y el historial de la organizaci;n, aunque puedan modificar su orientaci;n futura.#o.--ԌMxime, claro, cuando en realidad en la historia de cualquier organizaci;n jams se produce una sCbita mutaci;n total de su composici;n (hasta ser1a absurdo que se produjera y siguiera siendo la misma). De ah1 que el historial de ETA pese como una losa aplastando cualquier pretensi;n progresista de la organizaci;n y pulverizando los intentos de embellecerla. Porque, de un lado, estn claros los or1genes de ETA como rama (radicalizada y violenta) del tronco nacionalistaetnicista, totalmente ajeno a los ideales de igualdad y de hermandad de los seres humanos. Y de otro la radicalizaci;n ha sido en el sentido de golpear cada vez ms a los ya maltratados por el mismo poder capitalista existente. Mas no s;lo posee personalidad colectiva (jur1dicamente reconocida o no) cualquier organizaci;n o asociaci;n que persista durante un cierto tiempo y que aCne una pluralidad de voluntades individuales, sino que, aunque ms difusa, tambi)n se da una personalidad colectiva de las tendencias, las corrientes, las tradiciones, los linajes pol1ticos e ideol;gicos. Y ETA, rama de ese tronco cuya ra1z es el tradicionalismo etnicista y antiobrero de Sabino Arana, asume todo  XK ese pasado y carga con sus culpas.$K  kD ԍPuede objetrseme que el mero hecho de que sea etnicista, tradicionalista y reaccionaria la ideolog1a del PNV, del cual procede ETA, no impide que se constituya otro nuevo nacionalismo vasco sin tales or1genes. Es verdad. Mas de hecho ETA viene del nacionalismo del PNV; y los or1genes cuentan: uno vuelve a sus fuentes. En segundo lugar ha seguido y sigue vinculada al PNV "entre otras cosas en ese pacto de Lizarra, o pacto de solidaridad aberchale, del que estn tan ufanos. Y en tercer lugar justamente el hecho de que no haya en Vasconia un hecho diferencial nacional incuestionablemente objetivo (puesto que el vasco es lengua minoritaria) es lo que retrotrae una y otra vez la ansiada ra1z nacionalista a algo )tnico, a la sangre. Se ha debatido mucho acerca de si los individuos de una nueva generaci;n asumen las culpas (y tambi)n los m)ritos) de sus mayores; si, p.ej., los alemanes de hoy tienen alguna responsabilidad por lo que hizo el gobierno de Hitler; o si los europeos de hoy responden por el crimen de la esclavitud y la trata de negros. Unos dicen que s1 y otros dicen que no. Creo que hay que distinguir. Individualmente uno no responde de acciones de sus padres o antepasados cuando, al llegar al uso de la raz;n y a la vida adulta, uno se ha separado de ellos y ha renunciado a cualesquiera ventajas que pudieran derivarse de sus acciones. (Eso, como casi todo en la vida, es asunto de grado.) S1 responde en caso contrario. Mas, responda o no individualmente, hay una responsabilidad del grupo, de la comunidad (sea una comunidad nacional o de cualquier otra 1ndole). Cuando MoshC Abiola proclam;, con sobrada raz;n, que los europeos y norteamericanos hab1an de indemnizar a los pueblos del frica negra por la trata y la esclavitud, estaba diciendo una verdad como un templo (no es de extra9ar que los imperialistas ayudaran a que el r)gimen militar de Abasha lo liquidara discretamente en prisi;n). Por las mismas, cada formaci;n pol1tica asume (para bien o para mal, o para ambos) el legado de la tradici;n de donde viene, de sus fuentes, de sus or1genes. Quienes no deseen asumirlo pueden iniciar una nueva tradici;n, siempre que ello no sea una mera a9agaza disimulatoria. Lo que no les es l1cito es seguir en una formaci;n con unos or1genes y pretender que no los afecta para nada o que con ellos no va. Mxime cuando "como sucede en el caso que nos ocupa" ese linaje del tradicionalismo racista est claramente asumido. Lo est de dos modos. En primer lugar, porque es esa idea bsica de que la euscaldunidad, la identidad nacional vasca, se lleva en la sangre, que es algo )tnico, gen)tico y no una identidad territorial y cultural contingente, lo que explica la violencia extrema de quienes estn entregados en cuerpo y alma a esa visi;n de separaci;n o muerte. Si la vasquidadZ%Y$o.-- se lleva en la sangre, las 60, 70 u 80 generaciones sucesivas de vascos que hayan incumplido el deber de separaci;n "igual que quienes en la actual generaci;n sigan haci)ndolo" decaen en su derecho a vivir en la comunidad aut)nticamente vasca, euscalduna de raza, Cnica que merece ser due9a del territorio que ganaron sus antepasados hace 2.500 a9os. (Y si se me responde que los nuevos aberchales no se proclaman partidarios de las ideas de Sabino Arana pregunto si no se ense9a en muchas icastolas que fue un gran pensador aberchale y si es posible hacer que no haya existido o que no haya sido la ra1z y fuente de todo el nacionalismo vasco.) El segundo modo especial de asumir la tradici;n de Sabino Arana es la presuposici;n de que, frente a la llamada `derecha espa9olista' (el PP y para algunos tambi)n el PSOE), la izquierda aberchale  estar1a legitimada para unirse con la derecha aberchale (el PNV). Habr discrepancias acerca de si son vlidos unos u otros m)todos de esa izquierda aberchale. Quienes juzgan condenables sus m)todos podrn reprochar al PNV "o sea a la derecha aberchale" el pactar con ETA o el tenderle cables. No al rev)s. Sin embargo, son dos cuestiones claramente diferentes la de si se justifican o no los m)todos de la acci;n sanguinaria contra el pueblo y la de si se justifica la alianza con la derecha aberchale; la cual, por otro lado, ha estado apoyando "por lo menos en dos legislaturas consecutivas" al gobierno central de turno, gracias a lo cual ha conseguido una escalada auton;mica. Est de ms recordar que el amigo de mi amigo es mi amigo? Aunque la izquierda aberchale  no acudiera a esos m)todos, persistir1a el motivo para condenarla por su uni;n con el PNV. Y es que el PNV no es en absoluto mejor que el PP o el PSOE. Todo lo contrario! Las ra1ces racistas de la ideolog1a del PNV no tienen parang;n en Espa9a. El fascismo espa9ol (hay que recordarlo) no fue racista. En eso fue menos reaccionario que el PNV. Si hoy se ha llevado y tra1do tanto la historia del RH sangu1neo es porque algunos pol1ticos del PNV han vuelto con )sas (aunque luego digan que no se es mejor por ser de ese grupo sangu1neo o de esa raza, sino s;lo diferente; si no se es mejor ni peor, entonces no hay por qu) traer a colaci;n el asunto).  XW Al n 1 del PNV%^W kD ԍD. Javier Arzallus. Nacido en Azcoitia (GuipCzcoa), el 24 de agosto de 1932. Presidente del Partido Nacionalista Vasco desde 1986. Su padre, Felipe Arzallus, era un requet) muy activo. no le faltan buenas intenciones, pues siempre trata de hacer frente a las acusaciones de racismo, como lo hizo aclarando que prefiere a un negro que hable vasco antes que a un blanco que lo desprecie. (Las obligaciones de las dos razas no son sim)tricas.) Al margen de esa cuesti;n puramente racial, la concepci;n etnicista de ese ilustre pol1tico se patentiza tambi)n en su reciente reproche a los inmigrantes de que, por su culpa, por existir y haber venido a Vasconia, no se haya podido hacer all1 un plebiscito triunfador para la causa separatista. (sa es la derecha aberchale con la que encuentra natural hacer causa comCn la corriente que dice luchar por una Euscadi socialista. Mas la propia izquierda aberchale  se sitCa claramente como heredera no ya de la tradici;n sabiniana sino incluso del foralismo requet). As1 leemos en un reciente documento del  XF& Sr Arnaldo Otegi:&^F& kD* ԍ Carta abierta a Jos) Mar1a Aznar, presidente del Gobierno de Espa9a , por Arnaldo Otegi. Extra1da de la pg Web de la organizaci;n Euskal Herritarrok.F&&o.--Ԍ }N EL PUEBLO VASCO, EUSKAL HERRIA, ES UN PA0S QUE A LO LARGO DEL BLTIMO SIGLO Y MEDIO NO HA CONOCIDO TODAV0A NINGUNA GENERACI:N QUE NO HAYA CONVIVIDO CON FAMILIARES O AMIGOS EN LA CRCEL, EN EL EXILIO O FORMANDO TROPAS DE VOLUNTARIOS QUE CON LAS ARMAS EN LA MANO HAYAN HECHO FRENTE A LAS TROPAS ISABELINAS, A LOS ALZADOS FASCISTAS O A D0A DE HOY A QUIENES TRATAN DE PONER L0MITES A LA VOLUNTAD POPULAR. ESTE ES UN DATO OBJETIVO, NO LO ACOMPA8AMOS NI DE VALORACIONES (TICAS, NI POL0TICAS; NOS LIMITAMOS A CONSTATAR ESE DATO IRREFUTABLE DESDE UNA :PTICA DE ACERCAMIENTO OBJETIVO A NUESTRA  }N# HISTORIA.A  Aunque el Sr Otegi dice no hacer valoraciones (lenguaje t1pico de los pol1ticos que cuando ms valoran es cuando dicen que no entran a valorar), es obvia la valoraci;n impl1cita en ese prrafo: los carlistas eran los vascos y buenos; los liberales (los isabelinos, en su terminolog1a), los novascos y malos. Eso encierra, no s;lo un juicio valorativo rechazable desde cualquier punto de vista progresista, sino una falsedad hist;rica. Much1simos vascos fueron liberales, y de hecho los carlistas no lograron apoderarse de ninguna villa. Cierto que la gente del campo fue carlista en su mayor1a; pero no toda. En cualquier caso, Isabel II fue destronada por la revoluci;n antiborb;nica de 1868, de suerte que las acciones buenas o malas de los isabelinos se remontan al origen de ese per1odo de siglo y medio de que habla el Sr Otegi. La tercera guerra carlista (seguida, no hay que olvidarlo, por una paz civil de 60 a9os) la enfilaron los carlistas, no contra los isabelinos, sino contra la revoluci;n antiborb;nica y la I RepCblica (a poco de restaurarse la monarqu1a borb;nica depusieron las armas; y es que al fin y al cabo eran borb;nicos, aunque  X de otra rama dinstica).'^ kD( ԍTampoco es verdad desgraciadamente que en 193639 todos los vascos fueran leales a la RepCblica y lucharan contra los alzados fascistas. Una minor1a significativa tom; las armas a favor del fascismo, enfervorizada por el tradicionalismo. En parecida l1nea de asumir el legado de la tradici;n sabiniana y de situarse en clara continuidad con ella se ubica la llamada `Declaraci;n de LizarraGarazi' del 12 de Setiembre  X de 1998, la cual aboga por `MARCOS ABIERTOS DONDE PUEDAN TENER CABIDA NUEVAS F:RMULAS QUE DEN RESPUESTA A LA TRADICI:N Y ASPIRACIONES DE SOBERAN0A  X DE LAS CIUDADANAS Y CIUDADANOS DE EUSKAL HERRIA'. Hay dos objetivos ah1: dar cabida a las presuntas aspiraciones de soberan1a de las ciudadanas vascas; y dar cabida a la tradici;n. Hay aspiraciones populares de soberan1a  separada "o sea de que Euscal Herr1a est) dividida por una frontera del resto de Espa9a? Hasta ahora los sondeos de opini;n dicen que no hay tal aspiraci;n salvo de una minor1a que no llega a uno de cada tres. Mas ese objetivo de las aspiraciones ha de leerse en el contexto; y el contexto es el del otro objetivo: la tradici;n. Desde la tradici;n sabiniana, las aspiraciones se transmiten gen)ticamente y se llevan en la sangre, de suerte que s;lo pueden interpretarlas correcta y adecuadamente quienes encarnen el genio de la raza. Esas aspiraciones, as1, bien entendidas, proferidas por los orculos nacionalistas, son las de separaci;n o muerte, pase lo que pase, y cualquiera que sea la mayor1a  X/$ circunstancial de una generaci;n alienada (de una o de 80).(/$ kO( ԍSi para el Profesor Txomin Ziluaga, prohombre de la izquierda aberchale, `LIZARRAGARAZI ES EL INICIO DE NUESTRA ALTERNATIVA PORQUE ABRE [8] PARA NUESTRO PUEBLO [8] [UNA A]LTERNATIVA RAZONADA, SENTIDA, PROGRESISTA,  kO7* RESISTENTE, SOLIDARIA, DEMOCRTICA Y SOBERANA', el texto del acuerdo no nos parece corroborar ese juicio. Y ello por varias razones. Mas no puedo alargar este panfleto entrando en mayores comentarios sobre ese texto.    e% !      ك%(o.--Ԍ X  6." Unas propuestas Todos hablan de buscar soluciones, mas nadie propone nada claro ni concreto. Muchos, llenos de buena voluntad, traen a colaci;n el arreglo de Irlanda del Norte. Se clama a favor y en contra de la negociaci;n. La verdad es que el caso irland)s tiene escas1simo parecido con el vasco. La similitud es prcticamente nula, las diferencias palmarias y de bulto. No se da similaridad de situaciones hist;ricas, ni culturales, ni de casi nada, salvo el mero hecho de ser conflictos debidos a algCn tipo de problema nacional  en algCn sentido pol1ticamente relevante. As1 se solicita una conferencia de paz en la que todos se comprometan a renunciar a la violencia y vaguedades as1. Son propuestas que honran a quienes las formulan porque revelan la bondad de sus sentimientos (su anhelo de paz que compartimos la abrumadora mayor1a) y el intento de proponer algo. No incumbe a quien esto escribe aconsejarles a nuestros oligarcas borb;nicos que negocien o no negocien con los fanticos de ETA o con la formaci;n que se alega est cercana a esa organizaci;n terrorista (el llamado entorno de la `izquierda aberchale') o con quien sea; ni, rec1procamente, aconsejar a esos fanticos "o a quienes se sientan mancomunados con ellos en la Causa aberchale" que negocien o no con la oligarqu1a borb;nica. Ni unos ni otros harn caso a lo que les aconseje el autor de estas l1neas. De lo que se trata es de proponer v1as razonables de soluci;n del conflicto susceptibles de encontrar apoyo en la poblaci;n y de ir ganando "aunque sea muy poco a poco" respaldo de los sectores esclarecidos de la opini;n pCblica, la cual siempre acaba imponi)ndose frente a la fuerza. Adems, lo importante no es si se negocia o no, sino qu) se ofrece en la negociaci;n. Si nada se ofrece, tiene poco sentido negociar. Si algo se ofrece, puede llevarse a cabo directamente, haya o no posibilidades negociadoras. Y ofrecer es brindar un arreglo, una transacci;n con concesiones mutuas. D1cesenos que la soluci;n est en reconocer el derecho a la autodeterminaci;n. Quienes eso dicen nos deben respuesta a todas estas preguntas:  " Qu) es ese derecho? En general el derecho a tal cosa es que sea l1cito al titular del mismo hacer esa cosa u obtenerla, y que por consiguiente sea il1cito a los dems estorbarlo. El derecho a la autodeterminaci;n es licitud de qu)? Hblese claro! De separarse y constituir un estado diferenciado, delimitado por fronteras que lo aparten del resto del estado? Si es eso, d1gase con claridad! `Derecho a la secesi;n'.#  " El derecho a la autodeterminaci;n comporta tambi)n la licitud de la noseparaci;n?#  " Qu) colectividades son titulares de tal derecho? Las regiones con particularidades lingG1sticas? Las comarcas? Los caser1os? S;lo la regi;n vasca? Tambi)n Almer1a? Tambi)n Bermeo? Y en concreto qu) entidades colectivas son las titulares del derecho, una generaci;n presente o un pueblo  formado por las generaciones pasadas, presentes y futuras, no teniendo entonces una generaci;n derecho a renunciar a la separaci;n o al menos no teniendo derecho a renunciar al derecho a la separaci;n?#  " En virtud de qu) unas colectividades lo tienen y otras no? Hay en el Planeta Tierra unas mil colectividades lingG1sticamente diferenciadas (por lo menos; muchas ms si exigimos intercomprensibilidad para hablar de unidad lingG1stica). Tiene derecho a la autodeterminaci;n cada una de tales colectividades? Han de estar as1 amenazados de rompimiento estados como Argelia, el Chad, la RepCblica Democrtica del Congo, Eritrea, Liberia, Zimbabue, Kenia, la India, Birmania, Tailandia, Vietnam, 8? O unos*(o.-- s1 y otros no? En virtud de qu) criterio? O no nos importa eso sino que s;lo nos ocupamos del derecho de Euscal Herr1a?#  " Si la mayor1a de la poblaci;n vota contra la secesi;n, tiene derecho la minor1a disidente a replantear la cuesti;n al a9o siguiente, o 10 a9os despu)s, o cundo o nunca? Si la mayor1a (la mitad ms uno de los votos expresados) se pronuncia por la separaci;n ser )sta irreversible? No habr as1 simetr1a ninguna entre las dos salidas?#  " El ejercicio del derecho de secesi;n, si es )sa la opci;n mayoritaria, est condicionado al respeto de ciertos derechos? Cules? Le es dado a la mayor1a imponer un r)gimen de segregaci;n )tnica, p.ej?#  " Normalmente el ejercicio de un derecho comporta tambi)n obligaciones. No se da derecho al divorcio libremente, sino que quien desee el divorcio ha de asumir tambi)n responsabilidades derivadas de la pasada vida en comCn. Ser1a igual en este caso? Qu) obligaciones?#  " Qu) derecho de autodeterminaci;n gozar1an las comarcas discrepantes del voto mayoritario? Cul los municipios (barrios o aldeas) de esas comarcas discrepantes de la discrepancia?#  " Son irrelevantes hoy tales preguntas y ya se ver1a , cabiendo hoy resolver los problemas de hoy y siendo tales cuestiones problemas de ma9ana? No es ms bien imperativo resolver esas dudas, aunque sea en una primera aproximaci;n difusa y abierta, para que quepa hablar de un derecho de autodeterminaci;n?# Pues bien, el mencionado texto de Lizarra nos llena de incertidumbres y de dudas, pues propone `depositar en los ciudadanos de Euskal Herr1a la Cltima palabra respecto a la conformaci;n de su futuro' y que `se respete la decisi;n por parte de los estados implicados. Euskal Herr1a debe de tener la palabra y la decisi;n'.  X Est claro: se habla de Cltima palabra . Tras la Cltima palabra no hay ms palabras. O sea, que cabe perfectamente conjeturar que, con arreglo a ese plan, una mayor1a a favor de la secesi;n (aunque haya votado un 40% y de ellos 38% a favor, 37% en contra y el resto blancos o nulos) ya no permitir1a ms palabras, ni por ende ms opciones. Ser1a un viaje sin retorno. Mas es seguro por otro lado que quienes viven enfervorizados con esas perspectivas de secesi;n est)n dispuestos a apostarlo todo en ese envite? Se replantear1a todo al a9o siguiente y as1 sucesivamente? Porque el l1der mximo del PNV no creo que est) por esa labor. Ya lo ha dicho: la inmigraci;n es lo que ha imposibilitado un plebiscito que se pueda ganar (y ha hecho aconsejables, para )l, otras v1as). Lo ms problemtico de todo es que se denominen `independentistas' quienes luchan por la erecci;n de una frontera en el Ebro. Es ileg1tima esa denominaci;n porque es dar gato por liebre. Hoy el estado espa9ol no es independiente. Entre 2/3 y 3/4 de su pol1tica interior y exterior vienen impuestos desde la eurocracia bruselense. Si Baviera se separa de Alemania mas sigue en la Uni;n Europea no ser independiente. Y eso que Alemania es mucho ms independiente que Espa9a, porque Alemania manda y Espa9a obedece. Tal vez los progermanos, como el l1der mximo del PNV, esperen, con la secesi;n, asociarse ms estrechamente a los que mandan. Sea como fuere, secesi;n no es independencia. Ni hay ni habr independencia cuando viene impuesta por las directivas comunitarias  de Bruselas la mayor1a de las pol1ticas gubernamentales y aun del propio contenido que han de tener las leyes (la comisi;n burocrtica de Bruselas tiene autoridad por encima del Parlamento de cada estado miembro).+(o.--ԌPor mi parte, renuncio a plantear la cuesti;n en t)rminos de derecho. No creo que tenga derecho a separarse de un estado cualquier regi;n, por el mero hecho de que una minor1a de su poblaci;n (ni siquiera una mayor1a) hable un idioma distinto del oficial en el estado. No creo que tengan derecho a hacer secesi;n del Congo las decenas de etnias (aunque bien s) que el imperialismo yanqui prepara esa posibilidad y ya ha lanzado a sus testaferros, los reg1menes de Kampala y Kigali, para despedazar al Congo). Lo que s1 creo es que en los asuntos humanos no todo es cuesti;n de tener derecho. Muchos no queremos ni morir por nuestros derechos ni que mueran otros porque no queremos hacer dejaci;n de ellos. Cuando se produce una toma de rehenes pocos alegar1an que todo lo que est involucrado es que se cumpla la ley y que se respete el derecho, pase lo que pase. El derecho, incluso la justicia, estn al servicio de la vida y no al rev)s. Los conflictos s;lo se solucionan de dos modos: o por imposici;n o por transacci;n. Transacci;n no es negociaci;n o palabrer1a. Hablar siempre es mejor que no hablar, mas lo que permite resolver no es que se hable, sino que se transija. No entra en el talante del autor de este panfleto el recomendar una soluci;n por v1a de imposici;n. Ni en este caso ni en casi ninguno. No basta con llevar raz;n. Lo principal es demostrarlo. Ms vale convencer que vencer. Ms vale ceder en parte, llevando raz;n, que no ceder en nada y as1 correr el riesgo de perder la raz;n, porque una raz;n que quiera imponerse contra las exigencias de la vida deja de ser raz;n. Bien, mas qu) transacci;n se propone? Todos mientan la concordia mas nadie propone ningCn plan de transacci;n, de concordia. El autor de estas l1neas propuso uno hace a9os. Sab1amos que era predicar en el desierto. Mas tal vez no lo seguir siendo siempre. Ese plan de concordia y transacci;n podr1a comportar tres puntos:  1." Establecer un sistema pol1tico que merezca de veras la calificaci;n de estado de derecho, que posea alta autoridad moral y jur1dica para enfrentarse al terrorismo. Una asamblea nacional constituyente elegida en circunscripci;n Cnica y con listas abiertas, libre de innovar cuanto desee, y que debata sin cortapisas acerca de si Espa9a ser una monarqu1a (electiva o hereditaria, y en este Cltimo caso si con alguna dinast1a vieja u otra nueva) o una RepCblica (y, en tal caso, si ser unitaria o federal, integrada en la Uni;n Europea o que busque otra vinculaci;n ms acorde con la historia y la realidad lingG1stica); en suma que sea libre de proponer al pueblo espa9ol un c;digo fundamental susceptible de recibir la aquiescencia, no de menos de 2/3 del electorado, sino de la inmensa mayor1a. S;lo se vence si se convence; y s;lo se convence si el modelo de estado que se defiende es uno de la mxima dignidad y respetabilidad.#  2." Llevar a cabo "por un imperativo pragmtico de pacificaci;n, sin el cual no cabe ninguna pol1tica razonable" un plebiscito en Vasconia en el que la poblaci;n se pronuncie sobre si desea permanecer en las fronteras de Espa9a o si prefiere constituir un estado separado; y, en el caso de que la segunda opci;n gane (de manera rotunda y por mayor1a absoluta) en varios pueblos, que, por la misma raz;n, se negocie la formaci;n de un miniestado separado, tal vez un rosario de enclaves, siempre que, en tales modificaciones pol1ticas, se salvaguarden los derechos de emigraci;n e inmigraci;n irrestrictos y otros derechos humanos fundamentales, as1 como derechos hist;ricamente adquiridos de amplias capas populares "como los derechos de las familias a seguir unidas y a un libre y frecuente contacto no estorbado por barreras ni controles", y no]*(o.-- se perjudique a los trabajadores ni en general a los sectores ms desfavorecidos de la poblaci;n.#  3." La constituci;n de una Comisi;n de Verdad y Reconciliaci;n; preferiblemente un tribunal imparcial e internacional de expertos, historiadores y juristas que haga luz sobre toda la violencia sufrida por el pueblo espa9ol desde el 18 de julio de 1936, incluyendo las fechor1as de los grupos terroristas.#   Termino con una invitaci;n al lector: mi plan ser bueno o malo, realizable o ut;pico, timorato o demasiado audaz. Bien, amigo lector! Qu) tiene Ud que proponer? $Lorenzo Pe9a Hermandad Proletaria ESPA8A ROJA Madrid, agosto 17 del 2000 Copyright  2000 Lorenzo Pe9a & ESPA8A ROJA v#   Autorizada la reproducci;n literal e 1ntegra que incluya esta nota y que reconozca claramente la autor1a del texto. Autorizada la traducci;n a cualquier idioma bajo las mismas condiciones siempre que el traductor asuma la responsabilidad de la traducci;n. Autorizada la reproducci;n parcial bajo ciertas condicionesE) kDL ԍVer .E